Un enlace desde otra web a la tuya es un voto. Google los cuenta, y cuenta quién vota: un enlace desde un sitio en el que la gente confía vale más que cincuenta desde sitios que nadie conoce.
Esa es toda la idea. El resto es qué haces al respecto.
Lo que funciona
- Escribir algo que merezca un enlace. Lento, y el único método que sigue dando frutos. Si una página responde bien a una pregunta, otros la citan porque les ahorra explicarlo.
- Artículos invitados. Escribe para una web de tu sector y enlaza desde la firma. Reales, en sitios con lectores reales.
- Directorios y listados. No las granjas de enlaces, sino los que usan tus clientes: tu asociación sectorial, la cámara de comercio, las plataformas de tu ramo.
- Redes sociales. No posicionan por sí solas, pero son la forma de poner una página delante de quien puede enlazarla.
- Enlaces rotos. Encuentra un enlace muerto en la página de alguien, avísale y ofrécele la tuya como recambio. Funciona porque primero le haces un favor.
Lo que te cuesta una penalización
Comprar enlaces. Granjas de enlaces. Redes que existen solo para enlazarse entre sí. Google lleva años detectándolas y la penalización cae sobre tu web, no sobre la que te vendió el enlace.
La señal es simple: si el único motivo por el que existe un enlace es el SEO, es justo del tipo que Google busca.
La parte incómoda
El linkbuilding es lento. Quien te ofrezca cien enlaces para el mes que viene te está vendiendo los que te penalizan. Un puñado de buenos al año te hará más.
Si quieres saber de dónde vienen hoy tus enlaces, le echamos un vistazo y te lo contamos sin adornos.





