Los Reels son vídeos verticales cortos, con música, que Instagram enseña a gente que todavía no te sigue. Eso último es todo el motivo para molestarse con ellos. Una publicación normal llega a tus seguidores. Un Reel puede llegar a cualquiera.
También significa que a un Reel lo juzgan desconocidos que no tienen por qué ser generosos. Esto es lo que le decimos a los clientes antes de empezar.
- Decide para qué es el vídeo antes de grabar. Enseñar un producto, enseñar cómo se hace el trabajo, enseñar a la gente que está detrás. Elige una. Un vídeo que intenta las tres no consigue ninguna.
- Ve al grano. Quince segundos no dan para mucho. Fuera la presentación, fuera la animación del logo, empieza por lo que merece verse.
- La música no es fondo. Instagram distribuye Reels en parte según qué audio está sonando, y quien mira decide el tono desde la primera nota. Elígela a conciencia.
- Usa las herramientas de edición. Cambios de velocidad, cortes, subtítulos. Están dentro, son gratis, y un vídeo sin nada de eso parece un vídeo que nadie editó.
- Pon unos pocos hashtags relevantes. No treinta. Un puñado que describa lo que hay en el vídeo es como te encuentra la gente que aún no te sigue.
- Colabora con alguien. Una colaboración te pone delante de un público que todavía no tienes. Es el alcance más rápido que consigues sin pagar.
- Contesta los comentarios. La interacción es la señal que lee Instagram. Y además es de buena educación.
- Mira los números después. Visualizaciones, guardados, compartidos. Con dos o tres Reels ya verás qué tipo funciona y dejarás de adivinar.
La versión honesta: los Reels premian la constancia más que la producción. Un vídeo decente por semana gana a uno precioso cada trimestre.
Si prefieres que se hagan en vez de que te los expliquen, eso es algo que hacemos.





